Plaga de la lila: ¡elimínala!

A la plaga de la lila se la conoce también como tizón de la flor, tizón bacteriano o tizón del florecimiento. Esta enfermedad suele infectar a cualquier tipo de lilas, aunque algunas variedades son más susceptibles que otras, por lo que cada síntoma varía según el cultivo o especie

Factores de riesgo

Algunas plantas de lila pueden estresarse debido a heridas, lesiones de poda, condiciones de sequía, daños por heladas o fertilización inadecuada. Las plantas que tienen flores blancas son mucho más susceptibles a los tizones bacterianos que a otros tipos de lila. Las plantas infectadas por otros agentes patológicos u otras enfermedades pueden desarrollar infecciones.

Ciclo de vida

La bacteria que causa el tizón de la flor en la planta de lila es la Pseudomonas syringae v syringae. Este patógeno suele pasar el período invernal en la hojarasca o en restos vegetales, aunque también lo hace en el suelo o en plantas sanas o enfermas.

Cuando el clima es lluvioso y frío es cuando surge y se propaga mediante las herramientas de poda que se encuentran contaminadas por insectos, mediante la lluvia o diversas fuentes de salpicaduras de agua, como por ejemplo, el riego por aspersión. Nuevos huéspedes entran en las aberturas de la planta y en aquellos sitios en donde ya hay lesiones.

Síntomas de la plaga

La plaga del tizón bacteriano se presenta en las plantas con manchas negras o amarronadas. Estas mismas se rodean por halos de color amarillo y crecen de manera rápida. Las hojas que se encuentran infectadas aparecen distorsionadas o arrugadas.

Las hojas que emergen luego de la primera aparición de la infección, se ponen negras y mueren al igual que los brotes. Por otro lado, las flores se ponen marrones y se marchitan. A medida que progresa la enfermedad, la bacteria provocará diversas lesiones alrededor de los tallos, matando las hojas y las ramas.

Control y prevención

Trata de espaciar las plantas de lila para prevenir el tizón bacteriano, de manera que puedan recibir una circulación de aire adecuada. A su vez, poda las plantas para que el follaje y las ramas se mantengan en buen estado. No uses fertilizantes con alto contenido de nitrógeno, más bien rocía las plantas con sulfato de cobreen primavera para que resistan a las enfermedades.

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