Cuidados básicos para evitar plagas de insectos en la cocina

¡Qué asco! ¡Una cucaracha en la cocina! ¡A por ella! Spray anticucarachas en mano pensamos… ¿No eran éstos los insectos que sobrevivirían incluso a una guerra nuclear? Entonces, ¿qué les va a hacer un simple veneno?

Y es así: la cucaracha es terriblemente adaptable, incluso a los insecticidas químicos, de modo que la estrategia ha de ser otra. Por ejemplo, para repelerlas, se pueden formar «croquetas» de harina, un poco de azúcar y cerveza mezcladas con ácido bórico. Les damos forma de bolita y las dejamos cerca de huecos cálidos y oscuros, por donde suelen refugiarse las muy… coleópteras.

Para acabar con las hormigas

Hemos acabado con las cucarachas y satisfechos, vamos a prepararnos un sándwich para celebrarlo cuando, ¡oh cielos!, una ordenada y laboriosa fila de hormigas. Cuando uno de estos bichitos encuentra comida, emite una señal química para que sus congéneres vengan a ayudarle con ella.

Lo primero entonces es limpiar a fondo cualquier superficie donde hayamos visto estos insectos. Si sabemos dónde está el hormiguero, tapémoslo y añadamos aceites o polvos repelentes. La cayena funciona muy bien, pero tengamos cuidado con los ojos: pica.

Remedios caseros contra las moscas

Verano. Comida… ¡Moscas! Evitemos este incordio volador colocando mosquiteras en las ventanas, que de paso nos librarán también de mosquitos por la noche y avispas por el día — sobre todo, si vivimos en una zona húmeda—.

Si ya nos han invadido, cortemos tiras de papel de periódico, untémoslas de miel o almíbar y colguémoslas del techo; los insectos se acercarán y quedarán adheridos. Otra buena idea -salvo para las moscas, obviamente— es cortar una botella de plástico a la altura en la que empieza a curvarse hacia el cuello, invertir las parte superior, pegarla y depositar en el interior algo dulce. Las moscas entrarán, pero no sabrán salir.

Extremar la limpieza, la mejor solución contra los insectos

Hemos hablado sólo de algunas de las plagas que se pueden dar en nuestra cocina y, aunque podíamos haber mencionado a los roedores o a más tipos de insectos, esto pretendía ser sólo un botón de muestra.

La norma general para evitar estas invasiones, aunque suene un tanto cómico es la de ponernos en el lugar de nuestros invasores. Cualquiera de ellos entra en nuestra cocina a por comida, de modo que, sino la encuentran, no se van a molestar en crecer y multiplicarse. De este modo, extrememos la limpieza y no dejemos comida descubierta. Obviamente, no es garantía de que no nos vayan a visitar, pero sí es más difícil que hagan, de los recovecos de nuestra casa, su hogar.

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